Emiten mensaje en lengua cucapá en Cámara de Diputados

12 de Diciembre de 2019




Desde la tribuna de San Lázaro y en lengua cucapá, Alfonso Tambo Ceseña, señaló que en su comunidad (al norte de Baja California) el principal problema es la carencia de agua para consumo humano ya que en su poblado, comentó, la temperatura supera los 50 °C cada verano, por lo que se requiere de agua potable y drenaje. Lo anterior, en el marco de la conmemoración del 2019 como Año Internacional de las Lenguas Indígenas.


MENSAJE:


Los Cucapá somos habitantes milenarios de la región que actualmente nombran noroeste de México y sureste de Estados Unidos. Somos gente de frontera; antes, por las fronteras de la geografía, y ahora, las de los países y estados. El trazo de la frontera dividió nuestro pueblo, quedando una parte de la etnia de aquel lado y la otra en México, viviendo en ambos lados del río Colorado, dentro de los estados de Sonora y Baja California.


Antiguamente, en épocas de inundaciones del río, nuestra gente cambiaba de residencia y se iban hacia la Sierra Cucapá, cerca de la desembocadura del río en el Mar de Cortés, y regresaban a la parte baja a cosechar los productos de la tierra. En aquellos tiempos cosechaban frijol y calabaza, se dedicaban a la pesca y a la caza de especies propias del desierto y del río.


Los Cucapá trabajábamos sembrando pequeñas porciones de terreno; nos reuníamos, estableciendo convenios y unidos nos poníamos a trabajar haciendo zanjas para traer el agua de los arroyos.


En un principio, para su vestimenta, las mujeres utilizaron la cáscara de los sauces cocidos y los varones taparrabo, así como un molote para cubrirse del sol. Nuestra vivienda tradicional la construíamos con los materiales que nos daba la naturaleza y que eran los apropiados, como el arbusto de la cachanilla y la tierra.

En los años de 1930, siendo presidente el general Lázaro Cárdenas del Río, se proyectó la creación del valle agrícola de Mexicali, que pertenecía a una compañía extranjera, así como la creación del valle agrícola de San Luis, en lo que fue nuestro territorio ancestral.


La comunidad cucapá de Sonora vive actualmente en el ejido Pozas de Arvizu y algunas familias en la cabecera municipal de la ciudad fronteriza de San Luis Río Colorado.


Hoy, muchos cucapás trabajan como jornaleros en los campos agrícolas del valle de San Luis.


Como población, nuestro principal problema es la carencia de agua para consumo humano y servicios. Nuestro poblado, en el cual la temperatura supera los 50 °C cada verano, requiere de agua potable y drenaje.

Además, padecemos otro grave problema, la renta de parcelas ejidales, provocado por la falta de programas de apoyo para la comunidad.


En general, requerimos de un programa integral de desarrollo territorial y de infraestructura, pues no tenemos ni siquiera una sola calle pavimentada.


Contamos con un espacio para atención médica, pero no tenemos programas de consulta constante; menos programas de prevención de enfermedades.


Sin embargo, los cucapá de Sonora luchamos por mantener nuestra cultura tradicional. Los principales bailes y danzas son música para actos fúnebres y danzas para fiesta, como la que se titula “El pajarito”.


Contamos con artesanos que elaboran collares y otras piezas de chaquira, desde la época prehispánica. Cada año se realiza un Encuentro de las Naciones Cucapá, y se cuenta en el poblado con el Centro Cultural Sipá y Komat, nombrado así en honor a nuestros dioses creadores.


Es importante para nosotros la recuperación de la lengua materna. Nos queremos imaginar un futuro más próspero para nuestra etnia.


Necesitamos seguridad en la posesión de nuestra tierra y apoyos para hacerla producir. Apoyos culturales para promover nuestras ideas y creencias, danzas y juegos tradicionales, y poder seguir organizando nuestro Encuentro de las Naciones Cucapá, con invitación a otras etnias hermanas.


Fuimos los que llegamos primero al río Colorado y tenemos derecho a progresar en nuestro propio entorno natural.


Queremos seguir creciendo como Cucapá antes de que nuestros pocos miembros se confundan con el mestizaje entre la población en general y se pierdan nuestras costumbres y tradiciones.



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