Con discurso en totonaco pide fortalecer las radios culturales indígenas

05 de Marzo de 2019



En el marco de la celebración de “2019, año internacional de las lenguas indígenas”, el poeta y comunicador Manuel Espinosa Sainos subió a la tribuna de la Cámara de Diputados a pronunciar un discurso en totonaco.


Discurso:


Lenguas indígenas, medios de comunicación y poesía

Buenos días. Soy orgullosamente totonaco. Al igual que muchos de nosotros, fui educado en una lengua que no es mía. Aprendí a leer y a escribir en totonaco hasta la edad adulta. Fue cuando que me di cuenta que todo estaba en español y la única indígena que aparecía en los cines y en la televisión era el personaje de la “India María”, pero con una imagen distorsionada de lo que son los habitantes de nuestros pueblos, y por supuesto, sin hablar en totonaco.

Esta situación se sigue repitiendo. Para los medios de comunicación solo existimos en sus chistes y en la nota roja.

Por años nos han enseñado a despreciarnos a nosotros mismos,  a auto negarnos, a avergonzarnos de nuestro ser indígena hasta invisibilizarnos. Y en esto tienen mucho que ver la radio y la televisión, principalmente, que constantemente nos están diciendo cómo tenemos que vestirnos, qué tipo de alimentos comer, la forma en que debemos hablar, hasta perder la identidad. 

Por eso es importante que haya medios de comunicación en donde se hablen nuestras lenguas y estos sean operados por nosotros, pues no basta con los medios que ya existen, se requieren más.

Así como los abuelos son los encargados de transmitir los conocimientos ancestrales que describen nuestra identidad, en la comunicación es la radio la que cumple esa función, al ser un medio oral. Esa es nuestra responsabilidad para quienes estamos frente a un micrófono. Sin embargo, falta fortalecer a las radios culturales indígenas; se les tiene que dotar de recursos para que sigan funcionando, así como actualizar sus equipos y capacitar constantemente a su personal.

  • También se debe otorgar reconocimiento y apoyo a las radios comunitarias, que además de mantener informada a la población, juegan un papel importante en la conservación de nuestra lengua y  cultura.

    Reitero, ante tanto bombardeo de información por medios comerciales, que constantemente nos están diciendo hasta lo que debemos soñar, es importante también abrir más espacios en las televisoras públicas y comerciales para que seamos nosotros mismos los que describamos quiénes somos, en nuestra propia lengua, y de esta manera mostrar el verdadero rostro de nuestros pueblos. 

    Cada palabra hablada en nuestra lengua contiene diversos conocimientos sobre el ritual del nacimiento, la forma de conservar y sembrar las semillas, así como el respeto al agua, a la tierra, a la luna y las normas que mantienen la armonía entre los seres humanos y el entorno. 

La importancia de nuestras lenguas no está en el número de hablantes sino en lo que conlleva cada palabra, por eso las políticas públicas no deben basarse en el número de hablantes, porque al dar prioridad en la implementación de un programa a una lengua con mayor número de hablantes se minimiza a las otras. Eso es discriminarlas, es decirles: “¿Ya para que los apoyamos si ya quedan bien poquitos?”. 

Precisamente porque quedan pocas se les debe apoyar más para que no desaparezcan.

Muchos jóvenes dominan cada vez menos la lengua de sus padres y en algunos casos ya no la aprendieron. Es necesario trabajar con este sector de la población. La literatura en lenguas indígenas puede ser una buena herramienta para acercarnos a ellos. La poesía abre puertas y contribuye a que la sociedad no indígena nos vea con otros ojos, con menos discriminación y con menos racismo. 

Cuando uno acude a las escuelas a leer poesía totonaca se da la reactivación de la lengua. Por eso es necesario enseñarles a los jóvenes la estética de nuestras lenguas, decirles que no es lo mismo “llegar” en totonaco que “llegar” en español. Por ejemplo, cuando en español se dice: “Llegué a las 6 de la mañana a la Ciudad de México”, en totonaco se pronuncia “Klakapulh”, que quiere decir: “A las 6 de la mañana germinaron las plantas en mi rostro, en la Ciudad de México”.
 
En la medida que se explique esto a los jóvenes sabrán apreciar la lengua de sus padres.

¿Y qué tal si volvemos a ser nosotros mismos? ¿Qué tal si convertimos a los medios de comunicación en promotores de nuestras lenguas y culturas? ¿Qué tal si en las primarias, secundarias y bachilleratos de nuestros pueblos se imparte como materia la creación literaria en nuestras lenguas? ¿Y, qué tal si en vez de embodegarse los libros escritos en nuestras lenguas se distribuyen de manera gratuita?

  • ¿Qué tal si de una vez por todas, en Puebla, nos cumplen con la creación del Instituto Estatal de Lenguas Indígenas, para que sea este el encargado de implementar políticas para la atención de nuestros idiomas en el estado?

    ¿Y qué tal si ahora nos enseñamos a amar eso que por muchos años nos han enseñado a despreciar?  Y por favor, dejen de llamarnos “nuestros indígenas”. Nosotros no somos propiedad de nadie. Ningún ser humano es propiedad de nadie. Gracias. 
  • Manuel Espinosa Sainos es un poeta, traductor, productor y locutor bilingüe totonaco.​​ En 1995 entró a la Radiodifusora Cultural Indigenista XECTZ La Voz de la Sierra Norte en Cuetzalan, Puebla. ​En 1999 publica su primer poemario Xtachiwinkan likatutunaku kachikín / Voces del totonacapan, en la colección Letras Indígenas Contemporáneas, posteriormente en 2008 se publica su obra Tlikgoy Litutunakunín / Cantan los totonacos,en el marco del Año Internacional de las Lenguas y Kxa kiwi tamputsni / En el árbol de los ombligos en 2012. Sus poemas han sido traducidos al portugués y ha participado en en el VII Festival de Poesía Las Lenguas de América.


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